Pues eso... que iba yo tan campante dando mi paseíto diario por la playa de
el Playazo cuando pasé al lado de un grupillo de abejas, y se ve que no les
gustó mi cuerpo serrano, al menos a una de esas abejas, ya que empezó a atacarme
"salvajemente" (por poner algo de emoción, porque ya me dirás que emoción tiene
esto de que te ataque una abeja, en fin...) o al menos de intentarlo,
ya que empezó a seguirme y a intentar picarme, y yo con la camiseta dale que te
pego a ver si la espantaba (espantar, no estampar), pero nada, insistía en su
ataque y me seguía rondando, unas veces la veía en la sombra del suelo otras
porque pasaba cerca de la cabeza y la oía zumbar... incluso a una gente que pasó
en coche y llevaban un ratillo viendo cómo me las gastaba con mi intento de
quitarme la abeja de encima, les pareció gracioso... gracioso... en fin...
total, que en una de esas idas y venidas de la abeja, se me mete por las
gafas... ¡¡¡joooorrr!!! ¡¡¡quietorrrrr!!! hice lo posible porque no me picara,
pero no fui lo suficientemente rápido, ni en quitarme las gafas ni en espantar a
la abeja, y finalmente me picó en el pómulo (más o menos, ya que en realidad es
un poco más abajo de donde están las ojeras esas que se le forman algunas veces
a la gente... ejem), se ve que el picotazo (o aguijonazo) me lo dio casi al
tiempo que me la quitaba de los ojos, por suerte el pinchazo no fue de muy mala
miel (es que es más adecuado lo de miel para una abeja que lo de leche ¿no? po
ezo) y solo lo tengo un poquillo hinchado, que tampoco es tanto, no te vayas a
creer que tengo la cara como una bombona de butano, que tampoco es eso... la
cuestión es que me ha picado una abeja, pero lo importante en realidad es que he
descubierto que eso que dicen que las abejas se mueren después de picarte, no es
cierto, ya que la susodicha, después de picarme, insistió un ratillo más, hasta
que o se cansó o se dio cuenta que sus colegas se habían quedado atrás dejándola
sola (o solo, porque lo mismo era un abejo) ante el peligro... así que... si
alguna vez te empiezan a contar el chiste ese en el que un niño le dice a la
madre: "Mamá, mamá, el abuelo está matando a todas la abejas del panal...",
pues... tú ni caso, que es mentira todo.
Nos vemos.
Guillermo